Después de un corto trayecto en barco desde Ibiza se llega a Formentera, un paraíso natural de vacaciones que no
tiene rival. Decir Formentera es decir sol, mar y playas blancas. Formentera tiene todo el encanto de una isla
natural casi intacta, sin polución ni contaminación, soñadora, romántica.
Además de sus fantásticas playas y las increíbles puestas de sol vistas desde sus altos acantilados,
Acantilado en el Cap de Barbaria
Formentera ofrece multitud de rincones especiales donde relajarse y disfrutar
de la isla. Son particularmente bonitos los 2 faros situados en dos de sus extremos, el de El Pilar (La Mola) y
el de Es Cap de Barbaria, o los viejos molinos perdidos junto a caminos de tierra que se apartan de la carretera
principal. Unas ruinas megalíticas y unas instalaciones semi-abandonadas para extracción de sal son otras
curiosidades que fascinarán al visitante.
En Formentera no todo es calma y descanso. Mercadillos artesanos en la calle, tiendas, restaurantes, bares, discotecas, etc., animan la vida diurna y nocturna después de las horas de playa.
Camino a la playa de Illetas
Es Pujols, a
menos de 1 km. a pie del hotel, bordeando la costa a lo largo de un acantilado, es el centro de vida de la isla. Su mercadillo, que se extiende en el paseo marítimo al caer la tarde, es visita obligada y recuerda al visitante que
Molino en Formentera
Formentera todavía conserva algo del aire hippie que tuvo no hace tantos años.